Evolución y contexto histórico actual (resumen)
Estamos entrando, con frente altiva y ojos cristalizados, en la época postmodernista:
Asqueados, cansados y defraudados de nosotros mismos penetramos en la era donde parecemos no tener nada. Todo lo que el hombre ha construido y creído a través de miles de años de historia se haya destruido, escupido y pisoteado por nosotros mismos, como la niña que arroja al suelo una muñeca vieja y fea. Los pilares de la existencia que el hombre se ha forjado durante su historia: Hombre, Dios y Razón, planteados por los griegos, sociedad medieval y modernismo, respectivamente, y de los cuales se desprendieron todos nuestros valores, creencias e ideas, sufrieron un proceso de desplome durante el siglo XX, dejándonos bajo los escombros y con las vestiduras hechas jirones: solos.
La religión se desmorona, el hombre mata al hombre, los valores son viejos y obsoletos; y la razón, la razón nos devora.
Nos sentimos defraudados, engañados. Nuestras preguntas fueron respondidas con el sarcasmo de nuestra civilización. Y nuestras creencias religiosas y humanistas fueron contestadas con guerras, infamias y sangre.
Ésta es nuestra situación, nos está ‘cayendo el veinte’ de que estamos solos. La gente gritó, lloró y pidió ayuda. No respondió Dios, no respondió el hombre, y la razón humana sirvió para crear armas.Estamos flotando a la deriva en esto que llamamos vida, aprendiendo a vivir como un montón de huérfanos. Nuestra nueva civilización postmodernista, no puede creer en nada, tenemos el corazón destrozado.
Estamos entrando, con frente altiva y ojos cristalizados, en la época postmodernista:Asqueados, cansados y defraudados de nosotros mismos penetramos en la era donde parecemos no tener nada. Todo lo que el hombre ha construido y creído a través de miles de años de historia se haya destruido, escupido y pisoteado por nosotros mismos, como la niña que arroja al suelo una muñeca vieja y fea. Los pilares de la existencia que el hombre se ha forjado durante su historia: Hombre, Dios y Razón, planteados por los griegos, sociedad medieval y modernismo, respectivamente, y de los cuales se desprendieron todos nuestros valores, creencias e ideas, sufrieron un proceso de desplome durante el siglo XX, dejándonos bajo los escombros y con las vestiduras hechas jirones: solos.
La religión se desmorona, el hombre mata al hombre, los valores son viejos y obsoletos; y la razón, la razón nos devora.
Nos sentimos defraudados, engañados. Nuestras preguntas fueron respondidas con el sarcasmo de nuestra civilización. Y nuestras creencias religiosas y humanistas fueron contestadas con guerras, infamias y sangre.
Ésta es nuestra situación, nos está ‘cayendo el veinte’ de que estamos solos. La gente gritó, lloró y pidió ayuda. No respondió Dios, no respondió el hombre, y la razón humana sirvió para crear armas.Estamos flotando a la deriva en esto que llamamos vida, aprendiendo a vivir como un montón de huérfanos. Nuestra nueva civilización postmodernista, no puede creer en nada, tenemos el corazón destrozado.

3 Comments:
Me pareció atinada la portada de edición especial que aparece aquí...
X otro lado ,creo que esos síndromes postmodernistas que ud. plasma no son sino el reflejo de que el hombre no conoce su historia, bien dicen que quien no conoce la historia y está condenada a repetirla... ayer fueron Babilonia, Grecia, Roma, Constantinopla, Prusia, Francia, Inglaterra... hoy es Estados Unidos... quizá estos tiempos de decadencia permitan develarnos quien será la civilización dominante con la que, a lo mejor nuestros nietos se sentirán familiarizados e identificiados...
Saludos capitán!!!
Después de todo… el humano no tiene el control absoluto como se hace creer a él mismo; sí ,se hunde… el lodo cada vez nos llega más arriba..muy cierto.. Vaya decadencia presenciamos .. El ácido ya ha comenzado a carcomer nuestras vísceras desde hace ya algo de tiempo, y lo que creíamos verdad… comienza a perder la línea entre la realidad y lo ficción …
“la razón nos devora” … excelente y acertada su frase.
Saludos señor desconodido!
La autodestructividad del humano, resulta, es igual de evidente para él mismo que todas sus demás características. En la mayoría subconcientemente, aunque siempre hay algunos que lo tienen presente.
Así como remotos autores - y otros no tan remotos - ya lo deducen y transmiten a textos de tono igualmente sarcástico y frívolo, tendemos a lo peor, destruyendo lo bueno.
Una, dos o miles de excepciones a esta regla no son nada contra los billones que la imponen...
Entonces, ¿qué queda? ¿Resignarse a la autosuficiencia y el egoísmo?
En fin...
Publicar un comentario
<< Home